RESEÑA HISTÓRICA
sobre los frailes dominicos en Puerto Rico

Según Antonio Cuesta Mendoza, los primeros frailes dominicos en pasar por la Isla de San Juan Bautista de Puerto Rico fueron fr. Antonio de Montesinos, fr. Francisco de Córdoba y el hno. Garcés.   Como muchos otros además de ellos, estos frailes pararon por el primer asentamiento colonial en Caparra (actual Guaynabo) de paso hacia la isla de Santo Domingo y, luego, de regreso a España, en 1514 y 1518. Sin embargo, la fundación del convento Santo Tomás de Aquino, el segundo en fundarse en toda América, se da en 1521 ya trasladada la capital a la isleta de San Juan. Para esta fundación se envían seis frailes bajo el priorato de fr. Luis Cáncer. Nuestro primer prior terminará sus días como mártir en 1549 mientras evangelizaba la península de La Florida, luego de una intensa vida misionera en Centroamérica junto a fray Bartolomé de las Casas.  El primer criollo en pedir el hábito dominico en Puerto Rico fue el mismo hijo del gobernador Juan Ponce de León.

En 1530, el Capítulo General de Roma erige la primera entidad dominicana del Nuevo Mundo, la Provincia de la Santa Cruz de Indias. Se componía de los frailes de los conventos de Santo Domingo (fund. 1510), San Juan (fund. 1521), Puerto Plata (fund. 1526), y los que se fundasen en adelante: Caracas, La Habana, Cumaná, Isla Margarita y Jamaica. Fr. Tomás de Berlanga fue el primer Prior Provincial, quien fallece en 1551 siendo obispo de Panamá. El convento de San Juan fue sede de un provincialato bajo el sanjuanero fr. Jacinto Martínez (1646).

En 1532, con el breve In splendide die, el papa Clemente VII reconoce como Studium Generale los conventos de Santo Domingo (República Dominicana) y Santo Tomás (Puerto Rico). Hasta 1570 funcionó noviciado en el Convento de San Juan. En 1610 se establece un segundo convento de Santo Domingo de Porta Coeli en la Villa de San Germán al oeste de la Isla. Este convento serviría como albergue de paso para los frailes que iban y venían de España hasta el resto de El Caribe. La vida y misión de los frailes de la Orden siguen ininterrumpidas hasta el período de gobierno liberal español (1833-1874) y, específicamente hasta 1858 con las leyes de desamortización propulsadas por la gestión de Juan Álvarez Mendizábal. La muerte del último fraile puertorriqueño, fr. Joaquín Aldea, op, se verifica en 1858. 
Con la invasión de los EEUU a Puerto Rico tras la derrota de la armada española en la Guerra Hispanoamericana de 1898, comienzan los nombramientos de obispos estadounidenses para la Isla. Mons. James H. Blenk (obispo de Puerto Rico de 1899-1906) hace contactos con los frailes dominicos de la Provincia del Santísimo Rosario de Alemania Ulterior que desde 1870 misionaban en Curaçao, Antillas Holandesas. Así, llegan a la parroquia de Yauco, Puerto Rico, en 1904, los primeros tres frailes dominicos holandeses: fr. Martín Luyckx, fr. Gregorio Vuylsteke y fr. Joaquín Selbach. Casi de inmediato se asumen las parroquias de Bayamón y Guánica. En 1905, llegados fr. León Kramer y fr. Santiago Nielen, reciben las parroquias de Isabela y Cataño. Los antiguos conventos de San Juan y San Germán son tomados por el gobierno de los EEUU, aunque Mons. Blenk logra recuperar la Iglesia conventual de Santo Tomás para la diócesis. En cambio de la iglesia conventual de San Juan, los dominicos reciben a perpetuidad las parroquias de Bayamón y Yauco.

Desde 1904 hasta 1994, es decir, en noventa años de vida y misión dominica en Puerto Rico, pasaron por la Isla decenas frailes holandeses y españoles que desarrollaron una intensa vida pastoral por pueblos y campos, creando asociaciones laicales y cofradías, grupos de la tercera orden, levantando escuelas que vinieron a atender desde 1910 las Hermanas Dominicas de la Santa Cruz (Amityville, Nueva York), animando la fundación, en 1949, de una congregación religiosa femenina puertorriqueña, las Hermanas Dominicas de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, y desplegando un gran apostolado de diálogo con la cultura a través de la prensa escrita con El Piloto y la predicación radial con el Apostolado del Aire.

No fue hasta pasadas cinco décadas de misión en Puerto Rico que los frailes holandeses decidieron comenzar a recibir jóvenes puertorriqueños. Se comenzó en 1949 con la escuela apostólica/seminario menor en la Casa San Alberto Magno de Isabela. En agosto de 1951 profesa el primer puertorriqueño desde la restauración de la presencia de los frailes de la Orden en 1904.   En las décadas de los ’50 y ’60 fueron varios los puertorriqueños que, pasados por la etapa de formación en Isabela, y luego en el Convento Ntra. Sra. del Rosario de Bayamón, hicieron su noviciado, profesaron y continuaron estudios en la Provincia de San José del Este de los EEUU. Entre los pioneros estuvieron también fr. Antonio González Deliz, fr. Valentín Rivera Guevara, fr. William Loperena y fr. Benito Reyes Rivera, actualmente todos fallecidos. En 1961 se fundó la Universidad Central de Bayamón como un colegio de dos años de la Universidad de Santa María en Ponce, independizándose como institución católica autónoma en 1971.
Durante los años ochenta se consolidó la cosecha vocacional puertorriqueña para la Orden, así como los proyectos apostólicos que se dirigían hacia la unificación de la vida y misión dominica en El Caribe. Así, se fundó el Centro de Estudios de los Dominicos del Caribe (CEDOC) como Studium Generale al servicio también de los seminarios diocesanos y las casas de formación de religios@s en Puerto Rico. También se erige el Convento Santo Domingo (Bo. Río Lajas, Toa Alta) que sirvió hasta finales de los años ’80 como noviciado y estudiantado para frailes de El Caribe.

Durante el III Capítulo del Priorato Regional de la Provincia de los Países Bajos en Puerto Rico, celebrado del 8 al 12 de noviembre de 1993 se votó casi por unanimidad la autonomía de la entidad en Puerto Rico como un vicariato general. La erección del Vicariato General de la Santa Cruz fue hecha por el Maestro de la Orden fr. Timothy Radcliffe, OP el 14 de noviembre de 1994.  Fr. Mario A. Rodríguez León, O.P., natural de Río Piedras, Puerto Rico, al momento primer prior regional puertorriqueño, es nombrado primer vicario general. Los capítulos que se celebraron como Vicariato General fueron; II Capítulo Vicarial en noviembre 1998 (reelección de fr. Mario); III Capítulo Vicarial celebrado en noviembre 2002 (elección de fr. Luis M. Espinel, O.P., hijo de la Provincia de España) y el IV Capítulo Vicarial llevado a cabo en  noviembre 2006 (reelección de fr. Luis M. Espinel)

En la Asamblea de noviembre 2008, prácticamente catorce años después de la erección del Vicariato General, se toma la decisión de comenzar un camino de anexión a otra Provincia como vicariato provincial.  El Capítulo General de Roma en 2010 inicia un proceso de reestructuración en toda la Orden, haciendo el anuncio de que Puerto Rico hará un camino de unión a la Provincia del Sur de EEUU (Cf ACG Roma 212). Fr. Marcos es solicitado de extender su período como Vicario General y se suspende el V Capítulo Vicarial que correspondería para noviembre 2010. Luego de una visita del prior provincial y un delegado del Consejo de la Provincia San Martín, en julio de 2011, fr. Bruno Cadoré, O.P., por carta fechada el 30 de mayo de 2011 (Prot: 82/11/480 PO) anuncia que el camino de unión se haría con la Provincia San Luis Bertrán de Colombia.
Luego de otras visitas, y tentativas de colaboración con los frailes de la Provincia de Colombia, en septiembre de 2012 nos visita el MO fr. Bruno Cadoré. Entonces instituye a fr. Ismael Fernández Torres, natural de Caguas, Puerto Rico,  como Pro Vicario del Maestro para Puerto Rico, e instituye también un nuevo Consejo compuesto por tres frailes. El 26 de septiembre de 2014, los Consejos de la Provincia San Luis Bertrán de Colombia y del Vicariato General de la Santa Cruz, reunidos en Bogotá, votan por unanimidad continuar el proceso de anexión de Puerto Rico a Colombia como un vicariato provincial.

  ¿Quienes somos?
Los frailes dominicos estamos comprometidos en una aventura espiritual única: vivir la pasión por la salvación de las personas que movía el corazón de Santo Domingo y de sus primeros compañeros hace ochocientos años. Este anhelo de anunciar el Evangelio en la verdad tiene tres características:

1) Hombre de la Palabra
2) Hombre de Compasión, con todo hermano que sufre
3) Vocero de la Buena Nueva que vive la pobreza evangélica

La predicación inicial de Santo Domingo frente a los cátaros dejó en sus frailes la convicción de que el anuncio del Evangelio sólo se puede realizar por medios auténticamente evangélicos (Mc 6,7 ss). Para llegar hasta el otro y comprenderlo es necesario vivir como vivieron los apóstoles: vida común e itinerancia.

Toda nuestra energía personal, comunitaria, intelectual y espiritual consiste en hacernos útiles a todos, estén cerca o lejos. Nos hacemos útiles a través de nuestra palabra y de nuestro ejemplo.

  


[1] Antonio Cuesta Mendoza. Los Dominicos en Puerto Rico Colonial. 1521-1821. 2 ed. San Juan: Gaviota, 2014. 46-47.

 [2] Fr. Andrés (Francisco) Fontánez, O.P., natural de Caguas, hizo su noviciado en la Provincia de San José del Este de EEUU (Dover, MA) y continuó sus estudios en Springfield, KY. Fue ordenado presbítero en 1957. Por causa de una situación psiquiátrica agravada consigue la reducción al estado laical en 1967.